dissabte, 5 de maig de 2012

El sabor de las pepitas de manzana

Dgvint (2009): Apples for pie.
Manzana "Belle de Boskoop"



Anna amaba las Bellas de Boskoop; Bertha, las Cox Orange. En otoño, los cabellos de las dos hermanas, al igual que sus vestidos y sus manos, exhalaban un perfume de manzanas. Ellas hacían puré de manzana, y zumo de manzana y mermelada de manzana a la canela y tenían casi siempre manzanas en los bolsillos del delantal y una manzana mordida en la mano. Bertha daba primero rápidos mordiscos describiendo un amplio círculo en torno al ombligo de la manzana, luego mordisqueaba cautelosamente la parte inferior del fruto y después arriba, rodeando el pedúnculo. En cuanto al corazón, lo arrojaba hacia atrás por encima de su hombro. Anna saboreaba cada bocado despacio, de abajo arriba, comiéndoselo todo. No dejaba de mordisquear las pepitas durante horas. Cuando Bertha la sermoneaba diciéndole que las pepitas eran venenosas, Anna replicaba que sabían a mazapán. Lo único que escupía era el rabillo. Eso me lo contó un día Bertha al ver que yo comía las manzanas exactamente como ella. A fin de cuentas, era así como la mayoría de la gente comía las manzanas.
KATHARINA HAGENA (2011): El sabor de las pepitas de manzana. Editorial Maeva: Madrid. Página 57.

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