divendres, 27 de juliol de 2012

Patrick Guns: My Last Meals

Jaime Elizalde Junior, Texas, January 31, 2006. / Freddy Vandecasserie, Brussels, March 17, 2007. 
Las mentiras tienen un curioso poder: el que las inventa las obedece.
Yo, que siempre había odiado los museos y las galerías de arte, empecé a frecuentarlos con asiduidad: Sigrid me contagió su pasión por el arte contemporáneo.
El mecanismo se activó en una exposición de Patrick Guns titulada My Last Meals. A primera vista, aquello se correspondía con la idea que yo tenía del arte contemporáneo: unas fotografías algo feas con comentarios sin interés.
James Collier, Texas, December 11, 2002. / Geert Van Hecke, Brugge, May 4, 2007.
Pero Sigrid me lo explicó. La web de una cárcel tejana divulgaba las últimas comidas que, la víspera de su ejecución, habían encargado los condenados a muerte. La intención de los internautas era cínica: se trataba de burlarse de los últimos sueños alimentarios de aquellos grandes criminales cuyos menús rivalizaban en ingenuidad.
Hastings Arthur Wise, South Carolina, November 4, 2005. / Peter Goossens, Kruishoutem, May 10, 2007.
A Patrick Guns el procedimiento le había parecido tan repulsivo que le había dado la vuelta. Decidiendo que aquellas fantasías de hamburguesas y de brownies merecían el más profundo de los respetos, había rogado a los jefes de cocina más prestigiosos del mundo que realizaran aquellos menús con un fasto del que, seguramente, los desgraciados nunca se habían beneficiado.
Luego Guns había fotografiado las comidas junto al cocinero, acompañado de un comentario con la composición exacta del pedido del condenado, su nombre y la fecha de ejecución. Las copias -un metro por ochenta centímetros- permitían admirar el brillo de las patatas fritas, que figuraban en la casi totalidad de las tomas.
Christopher Swift, Texas, January 30, 2007. / Pierrick Guillou, Schouweiler, November 22, 2007.
Ninguno había pedido vino, cerveza, alcohol. Las bebidas especificadas eran tan infantiles como los alimentos: leche, té con hielo, Coca-Cola. Raros eran los que intentaban un plato desconocido y sofisticado: preferían los valores seguros, como las patatas jardinera y la ensalada de col.

NOTHOMB, Amélie (2010): Ordeno y mando. Editorial Anagrama: Barcelona. Páginas 148-149.

Exposició MI LAST MEALS de Patrick Guns

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